Todos tenemos nuestros miedos y, sin duda, acabar en una parrilla como un salmonete debe ser una de las peores pesadillas para una sirena.
 

 
 




"1, 2, 3... Splash"
1984


Comedia romántica en la que una bella sirena se enamora de un humano. Parece que pocos confiaban en el éxito del film... antes que a  Daryl Hanna, Ron Howard, su director, le ofreció el papel de sirena a Sissy Spacek, Debra Winger y a Jane Fonda, pero todas lo rechazaron.




"La Sirenita"
1989


Walt Disney adaptó el cuento de Andersen para llevarlo a la gran pantalla. La esencia de la histora es la misma, aunque con cambios. En la pelicula animada, la sirenita tiene nombre, se llama Ariel y el final se adaptó al público infantil al que iba dirigida, dándole ese toque de ...y fueron felices y comieron perdices...

Agosto 2010 - Irene Ripoll

Sirenas de pelo largo y belleza espectacular surcan los mares inventados de cientos de historias. Nadie las vio pero todos hablan de ellas...

Dicen que tienen una  voz encantadora,  que quien la escucha se pierde y ya no encuentra el camino.  Y es que, nunca un canto fue tan embriagador  como el de una sirena. 

La mitología griega las sitúa en una isla del Mediterráneo. Allí, atraían con sus cautivadoras voces a los marinos que terminaban estrellando sus naves contra los arrecifes. Cuenta Homero que Ulises, en su camino de regreso a Itaca, pasó muy cerca de esa isla.

Tapó con cera los oídos de sus hombres para hacerlos inmumes a los cánticos embrujados.  Él, no pudo resistir la curiosidad, tenía que oírlas, saber si era cierto eso que contaban de ellas. Ulises se ató al mástil del barco y desde allí escuchó las melodías enbrujadas y llenas de bellas promesas. De no haber estado bien sujeto hubiera corrido  tras ellas... 

Mitad pez, mitad mujer, quizá ahí reside su dualidad para poder ser tan frías como calientes, tan buenas como malvadas, tan embaucadoras como sirenas...



Tenía el cabello rojizo, ondulado como las olas del mar y tan largo como la que no se lo ha cortado en su vida. Su torso era igual que el mío, a simple vista parecía una chica como yo, si no fuera por la cola plateada con la que se mantenía sobre una roca.

 
Las dos nos miramos con esos ojos del que divisa algo por primera vez. Entendí que ella nunca había visto a una mujer y ella comprendió que también era nuevo para mí encontrarme con una sirena. Miedo y fascinación, fascinación y miedo, pero a las dos nos pudo más la curiosidad…

Me fijé en las escamas de su cola, tan brillantes que se reflejaban como pequeños cristales. Ella no dejaba de mirar mis pies… girando su cara de un lado a otro como buscando la mejor perspectiva para entender.

Me moví para mostrárselos. Me puse de puntillas e incluso intenté hacer alguna pirueta. La sirena cogió  una enorme caracola, se la puso delante de la boca y emitió un estridente chillido. Después estiró sus brazos como invitándome a sujetar el molusco. Cuando lo agarré ya sabía que debía escuchar… eso es lo que se hace con las caracolas…
Y una deliciosa voz me dijo...
Qué es eso con lo que adornas tus pies… humana?

Estaba equivocada, no eran mis pies lo que le maravillaban, eran mis zapatos. Esos que nunca una sirena podrá llegar a calzar.
 

          

         

 

Alcé una de mis piernas  y la apoye en la roca para que aquella sirena pudiera ver de cerca ese adorno tan llamativo y nuevo para ella. Sujetó mi pie con tanta fuerza que casi me hace perder el equilibrio y la dualidad de su ser emergió… su rostro lucía amigable pero sus manos se mostraban celosas sujetando mi sandalia como un tesoro.

Aquel día volví de mi sueño descalza. Me quité los zapatos y se los regalé a aquella bella sirena que nunca podrá bailar con unos precioso zapatos de tacón. Menos mal que yo no soy una sirena...

 


 




 
COMUNIDAD EaD / MUNDO CHIC / BUENA VIDA / CABLES Y ONDAS / CULTURIZARTE / ABRACADABRA / RSS
© Factoría Ievo, S.L. - Todos los derechos reservados / CONTACTO / PUBLICIDAD / AVISO LEGAL